Conocí a Berlin Smith hace un año, cuando pedí
voluntarios para ampliar la conversación sobre
Un hombre de pago. Berlin dio el paso al frente y apoyó como el que más. Nuestra relación epistolar se hizo presencial aprovechando que
el Liber pasa por Madrid. Coincidimos en una cafetería y mantuvimos una charla comprimida en un día extraño en que yo, que soy la puntualidad personificada, conseguí llegar tarde a todas mis citas.
Desde entonces nos visitamos de vez en cuando en los respectivos blogs. Sus
noches confusas hablan de política y perplejidad. La misma que me causa leer su reciente post, hablando de la cobardía en el hombre. Puedes leer la entrada íntegra
aquí. Yo destaco uno de los párrafos, el que me da que pensar que, cuando es lúcida, la cobardía es cosa de valientes:
"La cobardía intrínseca del género masculino. La aspiración a coleccionar cópulas diversas, contabilizables, novedosas, diferenciadas, frecuentes a ser posible, desmadradas e insólitas, aquí y allá, a favor y en contra, en pecado y ajustadas a derecho, pero todas ellas irresponsables, inconsecuentes, escenas de una obra que desaparecen tras el telón mientras la otra vida sigue su curso. Cuento: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Por lo menos. Seis veces en que el cobarde dejó pasar la ocasión de convertir, teniendo argumento, el cuento de la cópula en novela de sentimientos."