Un hombre de pago viaja al Cono Sur
Internet, es lo que tiene: te permite asistir, en vivo y en directo, a las peripecias de tu novela, incluídas las internacionales.
Un hombre de pago ya ha "viajado" por el mundo: su periplo más sorprendente se inició en Madrid y acabó en Vietnam.
Parece que ahora la novela camina por el Cono Sur. Así, la librería chilena Antártica la ofrece: se puede comprar on-line o en sus tiendas. El tema me intriga porque teóricamente la campaña editorial en América Latina aún no ha empezado. También me resulta interesante que hayan catalogado el libro como "novela erótica". Pues eso.
Desde Argentina, donde Un hombre de pago llegó en octubre pasado, referenciado en un artículo sobre "Histeriotipos o los hombres temerosos", me escribe ahora Flavia. Dado que ella vivió y yo vivo en Barcelona, creí que habríamos coincidido en la presencialidad, pero no fue así. Donde sí coincidimos, creo, es en la perspectiva sobre las mujeres y los hombres. Su blog, Hombres que ladran, contiene textos brillantes que apoyan a pensamientos más brillantes aún.
En resumen, viajar y conocer gente son efectos secundarios de publicar una novela y escribir un blog. Son, seguramente, una de las experiencias más gratificantes de toda esta peripecia (de las negativas, mejor no hablar).
Un hombre de pago ya ha "viajado" por el mundo: su periplo más sorprendente se inició en Madrid y acabó en Vietnam.
Parece que ahora la novela camina por el Cono Sur. Así, la librería chilena Antártica la ofrece: se puede comprar on-line o en sus tiendas. El tema me intriga porque teóricamente la campaña editorial en América Latina aún no ha empezado. También me resulta interesante que hayan catalogado el libro como "novela erótica". Pues eso.
Desde Argentina, donde Un hombre de pago llegó en octubre pasado, referenciado en un artículo sobre "Histeriotipos o los hombres temerosos", me escribe ahora Flavia. Dado que ella vivió y yo vivo en Barcelona, creí que habríamos coincidido en la presencialidad, pero no fue así. Donde sí coincidimos, creo, es en la perspectiva sobre las mujeres y los hombres. Su blog, Hombres que ladran, contiene textos brillantes que apoyan a pensamientos más brillantes aún.
En resumen, viajar y conocer gente son efectos secundarios de publicar una novela y escribir un blog. Son, seguramente, una de las experiencias más gratificantes de toda esta peripecia (de las negativas, mejor no hablar).
Etiquetas: En los medios
