Las nuevas herramientas digitales ponen a disposición de los internautas información de todo tipo relacionada tanto con nuestras empresas como con nosotros mismos.
A través de Internet, un usuario puede conocernos no sólo por aquello que nosotros publicamos de nosotros mismos o de nuestra empresa, sino también por lo que publican terceros. ¿Podemos controlar esta información?
Las personas somos marcas
Ya en 1997 Tom Peters lanzó, en su “The Brand Called Me”, la teoría de que las personas somos marcas y, como tales, nos posicionamos en la sociedad, alineando nuestros valores personales y nuestra propuesta profesional, como vimos en el número 37 de La gazetta “Y tú ¿qué marca eres?”.
Nuestro posicionamiento depende de la visión que tenemos de nosotros mismos. Frente a ésta se encuentra la visión que los otros tienen de nosotros: la reputación (véase La gazetta n.69 “Yo soy yo: la diferenciación como estrategia profesional”).
Te voy a “googleizar”
El neologismo de moda en inglés es la expresión "to google someone", que significa acudir a los buscadores en pos de información sobre una persona: un compañero, la chica que hemos conocido en el bar, el conferenciante del seminario...
Los resultados de la búsqueda son variopintos: aparecen informaciones generadas por nosotros junto con las que proporcionan terceras partes. Las informaciones pueden ser de ámbito personal (relacionadas con nuestros hobbies, por ejemplo) o profesional (relativas a responsabilidades actuales y pasadas). En mi caso, destaco por exótico un mensaje que envié hace años a mis compañeros de promoción informándoles... ¡de que me casaba! Continúo casada y el email continúa estando ahí, para deleite de propios y extraños.
Como comenta Nick Wreden en su artículo “The Brand Called We”, la prevalencia de Internet disminuye nuestro control sobre nuestra marca personal por distintas razones:Por estas razones, Wreden propone que pasemos de la marca “Yo” a la marca “Nosotros”, reflejando así la capacidad omnipresente e incontrolable que tienen las terceras personas de construir, ensalzar o destruir nuestras marcas personales a lo largo del tiempo.
¿Y las empresas?
La gestión de la marca en Internet afecta, es obvio, a las empresas. En “How to Manage your Corporate Reputation Online”, Fergus Hampton explica que “los consumidores emplean cada vez más los foros de discusión on-line –a los que denominamos medios generados por los consumidores- para ratificar o criticar productos y marcas (...) Estos foros constituyen un poderoso medio viral que debe incorporarse a la estrategia de marketing”.
La opción que propone Hampton consiste, en primer lugar, en averiguar qué información relativa a nuestra marca corre por Internet, quién la ha publicado y cuándo, y en tener capacidad de reacción. Los factores críticos son, pues, monitorizar nuestra reputación de manera constante y tener un departamento de comunicación preparado para dar respuesta inmediata a los rumores e informaciones negativas que se detecten en la Red.
¿Qué podemos hacer?
Tenemos dos posibilidades, complementarias, de saber lo que se dice por ahí. La primera consiste en “googleizarno
Neus Arqués, socia directora de Manfatta