Lea este anuncio, por favor
Las relaciones entre publicidad y libros podrían intensificarse en el formato electrónico. ¿Leeremos con anuncios?Ante la posibilidad de que el ebook sólo ofrezca “microrentabilidades”, el sector empieza a contemplar nuevas fuentes de financiación. Incluir anuncios en los ebooks, al igual que se incluyen en los sitios web, podría ser una de ellas.
La publicidad en libros no es algo nuevo, sino discreto. Ahora le tocaría el turno a los ebooks. LLego vía David Soler a esta posibilidad.El debate está en sus inicios. ¿Qué formato? ¿Qué ubicación? ¿Para qué genero? (los comentaristas del post parecen tenerlo claro: aceptarían leer anuncios en un ensayo, pero no en una obra de ficción).
No sé si esta propuesta solucionará gran cosa: la rentabilidad de un sistema pay-per-click se basa en el tráfico (es decir, en disponer de mucha capacidad de atención), justo el modelo contrario del escenario de hiperfragmentación que se dibuja.
Otra opción posible es el product placement : insertar a las marcas en la propia trama del libro. La pregunta aquí es qué haremos los autores. Algunos adoptarán el modelo que en 2002 bauticé como el "escritor sicario”. Otros se abstendrán y primarán por encima de todo la integridad de la experiencia de lectura en su obra. Otros decidirán caso por caso qué les conviene.
Ocho años después, el dilema continua siendo el mismo y siendo falso. ¿Publicidad en los libros no, pero en otros formatos sí? La pelicula Eat Pray Love (basada en las memorias homónimas) ha puesto en marcha una campaña de merchandising impresionante. Los lectores/espectadores no solo pueden adquirir el libro, sino perfumes, ropa, incluso muebles vinculados a la protagonista. En este caso, la rentabilidad asociada no está en el libro, sino en su adaptación audiovisual. El libro no lleva anuncios: la película en cambio sirve como gran escaparate. El modo cómo Elizabeth Gilbert, su autora, haya negociado la cesión de derechos es clave para saber si entra en el reparto de beneficios. Teniendo en cuenta que la representa la agencia Wylie, es de suponer que los cabos se han atado bien. La rentabilidad de una obra, con independencia del formato en que se publique estará cada vez más fuera del circuito editorial convencional.
