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La sala de la innovación

Es curioso... después de leer el artículo de El País “I+D en la despensa” (vía markarina) he recordado la ponencia sobre “Gestión de la innovación” a la que asistí la semana pasada en el Internet Global Congress.

Un asistente preguntó cuánto tiempo ha de dedicar una empresa a innovar. La pregunta parece sugerir que, entre las 40 horas de nuestro horario laboral, debemos dedicar un tiempo a pensar en el “embudo de la innovación”.

¿Existe realmente una habitación donde las ideas creativas fluyen? ¿Dónde deberíamos ir todos a buscar la inspiración innovadora? ¿Junto al office, quizá al lado de las impresoras? Seamos realistas, ésa habitación sólo existe en la mente del trabajador.

Me quedo con la frase de un ponente en el que define la innovación como un sistema en el que las personas suman e interaccionan con la propia empresa y con el entorno en el que se desarrolla su actividad.

Fake Passion in Websites

The Financial Times Magazine of June 11 published their ranking of the world’s top 500 companies. In an article in the same issue Lucy Kellaway examined the websites of the top 20 ranking companies looking for fluffy, fuzzy and meaningless language. Her methodology was to enter the word “Passion” on the companies’ website search engines and track the results.

General Electric is ranked number 1 and their website came back with 379 matches for “passion”. ExxonMobile (nº 2) gave only 39 matches. Microsoft (nº 3) had pages and pages of matches, but forces the visitor to count the number, which Ms. Kellaway got tired of doing and gave up. She went on to study several more sites as well.

Her conclusion was that the further a company is from selling something tangible, the more likely their web site uses vague language talking about their passion, their mission to help everyone, or some other thing that no one could object to. GE mainly makes jet engines, so they felt they had to puff things up on their site. Exxon sells oil and gas, things everyone needs, so there was no need for flowery talk. Microsoft, well I’m sure you know what they do and that you have an opinion about them, but they feel the need to convince you anyway.

Next post: I’ll do the same exercise with the website of the top ten Spanish companies from the 500 list.

¿Compramos por propia voluntad?

Es curioso... He mantenido una conversación muy interesante con un taxista sobre los hábitos de compra.

Me decía “nadie nos obliga a comprar, no nos ponen una pistola en el pecho para que compremos”. Evidentemente, yo le he dado la razón. Pero no he podido darle ninguna otra opinión porque la conversación ha pasado a ser monólogo. Él hablaba y yo asentía.

Ni siquiera cuando decía que “los que hacen la publicidad hacen bien su trabajo” he podido darle las gracias en nombre del gremio.

Tampoco he podido decirle que, aunque es cierto que el consumidor compra por voluntad propia, “los del marketing” no sólo le provocan el deseo de compra, también le guían hacia una determinada marca.

La orientación no es una obligación, pero ayuda a tomar la decisión de compra.

La reciprocidad y el vino

Son las 9 de la mañana y el portero me trae una caja de vinos Torres. Sorpresa, sorpresa. Me la manda Jordi, Responsable de Administración de la empresa y asistente al taller de Comunicación interna que estoy impartiendo en ESADE.

¿Cuál es el mensaje? Jordi ha introducido la reciprocidad en una relación -la docente-que no suele ser recíproca. Los docentes normalmente dan y los alumnos reciben. Su gesto inusual ha innovado la relación y al hacerlo, ha puesto de relieve su estilo relacional y los valores de su empresa. Jordi y Torres tienen en mi una fan.

4 = 1

Es curioso... hace unos días leí en El Documentalista Enredado un artículo de Marcos Ros sobre Weblogs y el yo digital. Es un tema muy interesante para nosotros teniendo en cuenta que en este blog escribe más de una persona.

Somos cuatro “yo” dentro de una misma casa (nuestro blog, usando una analogía vía Merodeando). Como individuos transmitimos nuestra marca personal y nos diferenciamos entre nosotros, no sólo en cómo escribimos sino sobre qué. O al menos es nuestra intención.

Cada uno de nosotros con su estilo, con su yo individual, trata temas que tienen algo en común: son los de Manfatta. La suma de nosotros cuatro hace esta casa, esta empresa: el yo de Manfatta.

La marca interna

El próximo viernes 29 imparto un taller en ESADE, concretamente en el Programa de Dirección y Desarrollo de Personas.

El taller presenta el concepto de "marca interna" a un público algo escéptico de entrada (al menos lo era en la anterior edición de mi taller el año pasado), formado por Responsables de RRHH.

Los enfoques de "marca interna" ( internal branding , employee branding ,...) sostienen que para captar y retener talento el empleador debe crear y aplicar una marca, con su promesa, sus atributos, etc. a los clientes internos actuales y potenciales.

Crear una marca no es fácil y tampoco lo es en el caso de la marca interna, pero resulta imprescindible si las empresas aspiran a proponer modelos relacionales coherentes con sus diversas audiencias.

El viernes, en ESADE, más.

Los imperativos corporativos

He leído en Creative Classics la referencia a los "imperativos corporativos".

Encabezados por el famoso "Just do it" de Nike, estos claims son pequeñas órdenes que se infiltran en nuestro subconsicente. Ballantines te dice que juegues ("go play") y Beefeter, que seas tú mismo ("Be Yourself").

El increíble Instituto de las Cosas Infinitamente Pequeñas está recopilando estos imperativos desde el convencimiento de que su reducido "tamaño mental" los hace muy eficaces en medio de la saturación publicitaria.

Yo también soy Camilista

Camila Parker Bowles, hoy duquesa de Cornualles, es un ejemplo interesante de cómo una campaña de personal branding puede modificar la opinión pública sobre una persona famosa.

Denominada "Rottweiler" por Diana, la ex de su hoy consorte, y criticada por la ciudadanía británica hasta extremos inauditos, Camila partía con un déficit de simpatía impresionante. Para remontarlo, los asesores del príncipe Carlos desarrollaron una campaña de "personal branding", cuyo resultado es el nacimiento de un nuevo ídolo popular.

La prensa no ha podido ser más elogiosa en su apreciación. Mariángel Alcázar, cronista especializada en realeza de "La vanguardia", describe a Camila como "el nuevo icono de la elegancia e incluso de la belleza madura". John Carlin para "El País" afirma que "el público se quedó gratamente sorprendido".

Camila es imperfecta pero real. Y la imperfección es un postulado cada vez más atractivo para las marcas. Lo mismo vale para una princesa que para una línea de cosmética.
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